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Paraguay, sin dictadura hace 34 años, en deuda con la alternancia en el poder

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Paraguay recuerda este jueves 34 años del fin de la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989), con la alternancia en el poder como materia pendiente y embarcada en una campaña con vistas a las elecciones de abril próximo salpicada por las acusaciones de corrupción de EE.UU. contra dirigentes del gobernante Partido Colorado.

La dictadura más larga de América del Sur llegó a su fin entre el 2 y el 3 de febrero de 1989 tras un levantamiento militar liderado por el general Andrés Rodríguez. Stroessner salió dos días después exiliado a Brasil, donde falleció en 2006.

“Es un Paraguay con el que ni hubiéramos soñado en la época de Stroessner: un Paraguay que atravesara tres décadas de libertades públicas prácticamente irrestrictas”, dijo a EFE el escritor y columnista Alfredo Boccia Paz, sobre el escenario político transcurridos 34 años.

Destacó que para la consecución de estas libertades muchos dieron la vida, estuvieron en prisión o terminaron en el exilio.

ANCLA HISTÓRICA

No obstante, advirtió sobre la “sensación histórica agridulce” que deja en esta etapa la ausencia de transformaciones.

“En muchísimos aspectos, guardando las distancias, este Paraguay sigue siendo muy parecido a aquel de la dictadura”, lamentó Boccia Paz.

Entre otros, consideró la no alternancia en el poder una “ancla histórica” que tiene al país “atado al mismo partido” y a los “vicios” que ya lo asolaban en la época de la dictadura militar, entre los que mencionó una hegemonía partidaria excluyente, una corrupción endémica y una “chocante” desigualdad social.

Durante la etapa democrática el exobispo y hoy senador Fernando Lugo llegó al poder en 2018 después de 61 años de hegemonía colorada. Sin embargo, fue destituido en junio de 2012 tras un polémico juicio político legislativo.

Este aniversario tiene lugar meses antes de que los paraguayos elijan a un nuevo presidente en reemplazo del saliente Mario Abdo Benítez, del Partido Colorado y cuyo padre, del mismo nombre, fue el secretario privado de Stroessner.

Esta vez, el debate político-electoral ha estado caldeado por las acusaciones y sanciones de Washington contra el vicepresidente paraguayo, Hugo Velázquez, y el exmandatario Horacio Cartes (2013-2018), por presunta corrupción y supuestos vínculos con miembros del grupo chií libanés Hizbulá.

Ambos han rechazado los señalamientos y han anunciado que se defenderán ante la Justicia estadounidense.

La contienda electoral tiene como rostros más visibles al exministro Santiago Peña, candidato de los colorados, y al liberal Efraín Alegre en representación de la Concertación Nacional, que aglutina a los distintos partidos y movimientos de oposición.

ESCENARIO ELECTORAL

De cara a los comicios, Hugo Valiente, responsable de investigación de la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy), indicó a EFE que el país se enfrenta 34 años después de su última dictadura a un contexto en el que se puede dar una concentración de poderes en “un sector o en manos de una persona”, ya no como resultado de un actor militar sino desde “otros modelos de dominación que están más vinculados al crimen organizado y al narcotráfico”.

Además, llamó la atención sobre el hecho de que en Paraguay no se juzgó a los responsables de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura “y que muchos de ellos continuaron incluso en el ejercicio del poder”.

Por su parte, Rogelio Goiburú, director de Reparación y Memoria Histórica de Paraguay, echó en falta una política de derechos humanos, que, opinó, debiera ser la “principal preocupación de un Estado que piensa en una transición a la democracia”.

Bajo la dictadura de Stroessner, según el informe de la Comisión Verdad y Justicia, 425 personas desaparecieron o fueron ejecutadas, mientras que otras 20.814 se vieron obligadas a exiliarse.

Goiburú, cuyo padre, el médico Agustín Goiburú fue secuestrado por su activismo contra la dictadura, señaló que desde entonces han sido recuperados 34 cuerpos e identificado 4 víctimas del Plan Cóndor, ejecutado entre 1970 y 1980 para la desaparición y el asesinato sistemático de personas durante las dictaduras del Cono Sur.

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