Santa Cruz del Rincón, Guerrero.– La voz de Tata Juan Simbrón Méndez continúa caminando por los territorios y encontrándose con otros pueblos. En el 4.º Festival Tierra y Corazón: Comunidad, Milpa y Espiritualidad, celebrado los días 18, 19 y 20 de septiembre en Santa Cruz del Rincón, Guerrero, donde Puxokgo Romualdo García de Luna, la Paloma Blanca y Takamalh -figura tradicional- del Centro de las Artes Indígenas, llevó consigo parte de ese pensamiento y de esa palabra que durante décadas contribuyó a fortalecer la vida comunitaria del Totonacapan.
Como representante del Napuxkun Lakgkgolon, Consejo de Abuelas y Abuelos del Centro de las Artes Indígenas, Xtaxkgakget Makgkaxtlawana, El esplendor de las y los artistas, Puxokgo Romualdo participó en este espacio de encuentro entre comunidades y territorios, compartiendo una visión de la cultura entendida como un camino vivo, en permanente aprendizaje y transmisión. Uno de los pensamientos que acompañan esta encomienda es el que Tata Juan Simbrón compartía al hablar de la permanencia de los pueblos y sus saberes: la cultura tiene principio, pero no tiene fin. Una idea que coloca la transmisión cultural no como un ejercicio de mirar al pasado, sino como una responsabilidad permanente hacia quienes vienen detrás.
En ese sentido, la palabra llevada por Puxokgo Romualdo recordó que la cultura se construye entre todas y todos; que las comunidades indígenas y no indígenas son importantes y que el conocimiento puede encontrarse en distintos caminos, territorios y formas de vida. Entre las enseñanzas atribuidas a Tata Juan Simbrón permanece también la metáfora de “montar el caballo de mil colores”, como una invitación a aprender, a conocer y a tener la disposición de acercarse a distintos saberes. No se trata de abandonar la raíz, sino de ampliar el conocimiento para comprender mejor el mundo y fortalecer, desde ahí, a la propia comunidad.
Bajo esta mirada, el Festival Tierra y Corazón se convirtió en un espacio propicio para el diálogo entre pueblos. La milpa, la tierra, los alimentos, la biodiversidad, la espiritualidad y la organización comunitaria fueron puntos de encuentro para compartir experiencias y conocimientos provenientes de distintos territorios. La presencia de Puxokgo Romualdo llevó así una voz que no se presenta como propia de un solo territorio, sino como parte de una responsabilidad colectiva de escuchar, aprender y compartir. Desde el Totonacapan hasta Guerrero, la palabra de los abuelos continúa encontrando nuevos caminos para dialogar con otras comunidades y con las nuevas generaciones.
Esta participación forma parte del proceso de transmisión y salvaguardia de los saberes del pueblo Totonaca, donde la palabra de las abuelas y los abuelos constituye una fuente viva de conocimiento. La encomienda asumida por Puxokgo Romualdo como vocero de la tradición vinculada a Tata Juan Simbrón da continuidad a una voz que entiende la cultura como un camino que se hereda, se aprende, se comparte y vuelve a caminar con cada generación. “La cultura tiene principio, pero no tiene fin.” Bajo esta certeza, la voz de Tata Juan Simbrón continúa caminando en la palabra de quienes tienen hoy la responsabilidad de llevarla a otros territorios, recordando que aprender de los demás también es una forma de cuidar la propia raíz.


