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Gobierno boliviano insiste en borrar el rastro de Morales

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Demoler lo que queda de su imagen a fuerza de martillazos es la más reciente estrategia del gobierno interino de Bolivia, que pareciera mantener entre sus prioridades la erradicación de la sombra de Evo Morales del presente y el futuro del país.

A pesar de la crisis política y social que desató entre los bolivianos por su renuencia a dejar el poder y tratar de mantener la presidencia por cuarto mandato consecutivo, muchos de sus seguidores se mantienen leales a él. Quizá por ello, el gabinete de la exsenadora Jeanine Áñez –quien asumió la presidencia interina de Bolivia tras la renuncia de Morales en noviembre– ha tomado medidas para mermar el culto al exmandatario.

Con martillo en mano, un busto de Morales que adornaba la entrada a un complejo deportivo en la región central de Cochabamba construido en 2015 y que llevaba su nombre fue destrozado la semana pasada. La pieza cayó en medio de aplausos del ministro de Deportes, Milton Navarro, y de jóvenes críticos al ex gobernante.

“La imagen de Morales no es casual, estaba enfocada para sostener el régimen caudillista que se impulsó desde su partido de gobierno”, dijo a The Associated Press la analista política y socióloga María Teresa Zegada, quien agregó que cualquier nuevo gobernante tomaría una decisión como la de Áñez para dejar atrás al gobernante que le precedió.

El expresidente fue el primer mandatario indígena de izquierda y con casi 14 años en el poder logró el mandato más largo de la historia de su nación.

Aunque es la primera vez que la remoción de la imagen de un político se realiza con tanto ahínco en Bolivia, Zegada explicó que “la historia nos ha mostrado que a nivel mundial esto sucede en gobiernos que son autoritarios, es el caso de los populismos tanto de corte de izquierda o derecha pero que terminan mal”.

Siguiendo lo establecido por un decreto firmado el lunes por la actual mandataria, el estadio es uno de los muchos recintos que desde este mes dejarán de llevar el nombre del expresidente para evitar un culto hacia él.

Según Áñez, Morales habría utilizado el deporte como un arma para estar en campaña de manera continua.

En 2007, Morales inició un programa social que denominó “Bolivia Cambia, Evo Cumple”, financiado por donaciones del entonces presidente venezolano Hugo Chávez, y que luego mantuvo con recursos estatales. Con ese dinero, Morales –que era fanático del fútbol– financió canchas con césped sintético a las que luego se sumaron polideportivos, escuelas, hospitales. También dio pie a los programas deportivos juveniles Plurinacionales “Evo Morales”.

“Nosotros queremos ir contra la idolatría a Morales”, dijo a la AP el ministro Navarro. “Él fue un corrupto, un dictador, los campos deportivos no pueden llevar el nombre de alguien así”.

Agregó que a partir de ahora los campos deportivos “ya no se utilizarán para eventos políticos o proclamaciones” porque Morales habría usado el deporte para poder llegar a diferentes sectores y “beneficiarse políticamente a sí mismo”.

Medidas como ésta han sido bien recibidas entre algunos críticos de Morales, pero entre sus simpatizantes su recuerdo y su legado sigue firme. En El Alto, ciudad vecina a La Paz, rechazan estas acciones.

“Yo no estoy de acuerdo con que se cambie el nombre porque al final el nombre no le hace daño a nadie”, dijo a la AP Robin Higueras, quien entrena a un grupo de jóvenes fútbol en el recinto deportivo –que la mayoría de los bolivianos conocen como “Ciudad Satélite”, obviando el nombre de Morales– .

Por su parte, Bertha Quispe, vecina de un barrio pobre, donde se encuentra una cancha con césped sintético está una escuela de fútbol, tampoco se mostró de acuerdo. “A mí no me parece perfecto, no tiene ningún sentido… ese no es su rol”.

Durante su mandato, Morales acudía personalmente a inaugurar los escenarios jugando un partido de fútbol en contra de las autoridades locales. Solía usar el número 10 y hacía de su equipo de seguridad personal un equipo difícil de vencer. En 2008, jugó en el estadio Hernando Siles junto al astro argentino Diego Armando Maradona y otras figuras.

Al enterarse de lo ocurrido en el estadio de Cochabamba, Morales tuiteó: “Cuando destruyen el busto con mi imagen, quieren hacer desaparecer al movimiento indígena popular”.

El exmandatario está actualmente refugiado en Argentina.

Con el mismo ímpetu que ahora pone su sucesora en borrar su imagen, durante sus gestiones Morales hizo todo por colarse hasta los rincones más insospechados de los hogares bolivianos. Aún hoy pueden conseguirse paquetes de sal en los que aparece su fotografía y hubo otros productos comestibles que llegaban hasta las manos de madres que recibían alimentos gratuitos.

Por eso las medidas de Áñez no acaban en los estadios: según el ministro Navarro, se ordenó que su imagen también este en computadoras que se les entregaba a los profesores, la ropa deportiva de los juegos juveniles. El decreto se extiende a todos los ámbitos del Estado y prohíbe el uso de la imagen de altas autoridades en obras y líneas gráficas institucionales.

“Los seguidores de Evo Morales tenían que adularlo, amarrarle los gustos (agujetas) de sus zapatos, buscarle diversión para sus tiempos libres, escribir canciones e himnos para su regocijo”, criticó. “Tengo certeza que con este decreto vamos a frenar el culto a la personalidad”, dijo Áñez.

En 2018, en su informe presidencial, el exmandatario dijo que en diez años del programa “Bolivia Cambia, Evo Cumple” construyó 1763 campos deportivos con una inversión de 6,353 millones de bolivianos (912.7 millones de dólares). Varias de estas obras no se usan y están deterioradas, explicó Navarro.

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Trump entra en un frenesí de clemencia e indultos

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El presidente Donald Trump entró la víspera en un frenesí de clemencia e indultos, que incluyeron al exgobernador de Illinois Rod Blagojevich, condenado a 14 años de prisión, y al exjefe de policía de Nueva York Bernie Kerik.

Otros beneficiarios de la clemencia trumpiana incluyeron al financista Michael Milken, el “rey de los bonos chatarra”, quien purgó dos años de prisión en la década de 1990 por violar las leyes financieras, y a Edward DeBartolo Jr., exdueño del equipo de fútbol americano San Francisco 49ers, condenado por fraude en apuestas luego de crear uno de los equipos más triunfadores de la historia de la liga.

El presidente también conmutó las penas de varias mujeres que habían despertado la solidaridad de la gente para contrapesar a los hombres condenados por corrupción.

En total, Trump adoptó medidas de clemencia para 11 personas, en sus intervenciones más recientes en el sistema judicial, frente a las críticas crecientes por ejercer su peso en los casos de excolaboradores.

El presidente dijo que había similitudes entre los intentos de investigar su propia conducta y los que provocaron la caída de Blagojevich, un demócrata que apareció en su programa de TV “Celebrity Apprentice”.

“Fue acusado por la misma gente: Comey, Fitzgerald, el mismo grupo”, dijo Trump a la prensa. Se refirió al exfiscal federal Patrick Fitzgerald, el fiscal en el caso Blagojevich y ahora abogado del exdirector del FBI James Comey, despedido por Trump en mayo de 2017. Comey trabajaba en el sector privado durante la investigación y juicio del gobernador de Illinois.

Blagojevich fue condenado por actos de corrupción política, entre otros por tratar de vender el nombramiento de quien debía ocupar la banca en el Senado de Barack Obama, luego de ser elegido presidente, y de extorsionar un hospital infantil.

Trump consideró que le habían aplicado una “sentencia ridícula, en mi opinión y en la de muchos”.

Trump confirmó los indultos en una base aérea antes de partir hacia la costa del Pacífico. Dijo que aún debe pensar si indulta a su amigo íntimo Roger Stone, quien aguarda sentencia el jueves, o a otros excolaboradores condenados por la justicia, como su exjefe de campaña Paul Manafort y el exasesor de seguridad nacional caído en desgracia Mike Flynn.

AP

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Bolivia: Gobierno denuncia gastos excesivos de Morales

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El gobierno interino de Bolivia aseguró que el expresidente Evo Morales gastó cuatro veces más en la construcción de canchas deportivas que en obras de salud pública y saneamiento, en un intento de complacer a sus seguidores con fines electorales.

El ministro de la Presidencia interina, Yerko Núñez, dijo el miércoles en rueda de prensa que las autoridades realizaron una auditoria al principal programa social de Morales, llamado “Bolivia cambia, Evo cumple”, y encontraron que gastó 520 millones de dólares para 1.029 obras deportivas y sólo 115 millones de dólares en 239 obras de salud.

Los críticos de Morales solían atacarlo por lo que consideraban gastos excesivos.

“Hubo una danza millonaria de recursos económicos del Estado entre 2011 y 2019”, dijo Núñez.

Gran parte de las obras fueron ejecutadas en el Chapare, la región cocalera del centro del país, reducto político del exmandatario quien vive refugiado en Argentina.

“Bolivia cambia, Evo cumple” era el programa estrella de Morales en sus casi 14 años en el poder. “Los proyectos eran una prebenda”, según Núñez.

El programa arrancó en 2006 con un fondo inicial donado por el entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez, aliado de Morales.

El programa invirtió, entre otros, 38 millones de dólares en la construcción de 121 sedes para sindicatos afines al anterior gobierno.

Mientras estuvo en el poder, Morales fue cuestionado por gastos dispendiosos cuando el país pasaba por una bonanza con precios altos de las materias primas, pero no hubo informes financieros y las denuncias eran ignoradas, recuerda el analista político Carlos Cordero.

Pero ahora, dijo, la relevación del gobierno interino “sale en plena campaña electoral y eso le resta credibilidad y peso”, dijo.

Morales no se había pronunciado, pero su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS) y que se perfila como favorito a las elecciones del 3 de mayo, criticó las revelaciones.

“El gobierno sólo busca desprestigiar a Morales con fines electorales. El programa financiaba obras a pedido de los alcaldes, ese era su propósito, no eran prioridades del gobierno. Llenó necesidades de pueblos rurales y las obras están en cada rincón del país”, refutó el diputado del MAS, Juan Cala.

“Ahora critican a Evo. Ha gastado mucha plata, pero hacía obras. Ahora, no estamos viendo obras de este gobierno, sólo críticas”, dijo a la Associated Press, Margarita Conde, una vecina el barrio de Villa Ingenio en la vecina ciudad de El Alto donde el exmandatario mando a construir un estadio con pasto sintético.

Con Morales, las condiciones de vida del país mejoraron, no obstante Bolivia todavía es el país más pobre de Sudamérica con 17% de su población viviendo en extrema pobreza, según datos oficiales.

El expresidente renunció en noviembre cuando la policía y el ejército le retiraron apoyo después de varias semanas de protestas por acusaciones de fraude en las elecciones presidenciales del 20 de octubre en las que buscada un cuarto mandato.

Su partido se perfila como favorito en las próximas elecciones presidenciales con el exministro de Economía, Luis Arce, como candidato frente a una fragmentada oposición entre la que sobresale la presidenta interina Jeanine Añez de la alianza derechista Juntos.

Morales aspira a conseguir un asiento en el Congreso, aunque la autoridad electoral aún debe resolver si cumple con los requisitos para participar en las elecciones.

AP

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Bernie Sanders: ¿EEUU está listo para dar vuelta la página?

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Terry Reece siempre dudó de que el electorado vaya a apoyar a Bernie Sanders, un hombre de 78 años que se describe a sí mismo como un socialista democrático y que hace poco sufrió un infarto. No obstante, terminó empatado en el primer lugar en los caucuses de Iowa y ganó la primaria de New Hampshire.

Esto hizo que Reece reconsiderase las cosas. Luego de inclinarse por meses por Joe Biden, Reece llenó un formulario expresando preferencia por Sanders con miras a los caucuses de Nevada de esta semana.

“Creo que la gente quiere dar vuelta la página y buscar algo más radical, cambiar el status quo”, expresó Reece, una afroamericana de 62 años propietaria de una pequeña empresa periodística en Las Vegas.

Eso es exactamente lo que busca Sanders para ganar la nominación presidencial demócrata. Desde el comienzo Sanders ha tratado de despejar los temores de que es un candidato marginal, cuya propuesta de una revolución política no tendrá eco y dará paso a otra derrota humillante. Su buen desempeño en Iowa y New Hampshire alimenta la sensación de que su candidatura puede ser viable.

“La razón por la que vamos a ganar en Nevada, por la que vamos a ganar la nominación demócrata y vamos a derrota a Trump es que tenemos un programa enfocado en las necesidades de las familias trabajadoras, no de los multimillonarios”, expresó Sanders el martes en una presentación en la Universidad de Nevada en Las Vegas.

Sanders tiene grandes expectativas en Nevada, que realiza su caucus el sábado. Cuenta con una buena organización y está movilizando a los jóvenes y a muchos hispanos. Pero hay numerosos obstáculos en su camino en las próximas semanas.

Se espera que el exalcalde de Nueva York Mike Bloomberg, que debutaba el miércoles en los debates, cuestione la propuesta de Sanders de una revolución económica y política, considerándola poco realista y demasiado liberal para sectores moderados que lo único que quieren es sacar a Trump de la Casa Blanca. Sanders no ha logrado unir al ala liberal del partido y tampoco consiguió el respaldo sindical más codiciado en Nevada. Su propuesta de un seguro médico universal puede alarmar a votantes de ambos partidos por la perspectiva de que suba los impuestos y la gente se quede sin los seguros privados que tiene.

Sanders, por otro lado, no ha logrado victorias amplias por ahora.

Pete Buttigieg, su principal rival en las dos primeras contiendas, volvió a poner en duda las posibilidades de Sanders de unir el partido el martes.

“El senador Sanders expone muchos de los ideales que compartimos todos”, expresó. “Pero lo que necesitamos ahora es garantizar que atraemos tanta gente como sea posible. Y si la opción que damos es ‘o apoyas una revolución o apoyas el status quo’, no creo que la mayoría de nosotros esté de acuerdo con eso”.

Los resultados que se están dando, sin embargo, pueden convencer a muchos indecisos, según Tim Miller, ex estratega de la fallida campaña presidencial de Jeb Bush.

“La gente quiere un ganador”, dijo Miller. “Alguien que pueda ganar en noviembre. Y las victorias en las primarias dan lustre al candidato”.

Miller es uno de varios analistas de ambos partidos que ven paralelos entre la contienda republicana del 2016 y la actual primaria demócrata. En ambos casos, un candidato marginal contó con el sólido apoyo de un importante sector mientras una cantidad de centristas se dividían el resto de los votos. Trump siguió acumulando victorias en las primarias de hace cuatro años y al final se llevó el apoyo de gente que tal vez no lo veía con buenos ojos pero que quería derrotar a Hillary Clinton.

Hay quienes incluso piensan que Sanders podría sacarle algunos votos a Trump.

El gran interrogante para Sanders es si el partido también se alineará detrás suyo en caso de que siga sumando triunfos. Por ahora, buena parte del establishment demócrata piensa que Sanders no puede alcanzar la presidencia con una economía floreciente. Y no faltan quienes creen que su nominación podría costarles la Cámara de Representantes a los demócratas.

A Sanders podría resultarle difícil encontrar la fórmula para ganarle a Trump. No es popular en la Florida, un estado indeciso clave en las presidenciales, con muchos cubanos que detestan el socialismo. Y es poco probable que logre llevarse estados del sur como Arizona, Georgia y Texas.

En este contexto, Sanders necesitaría ganar los estados del cinturón industrial que le dieron la victoria a Trump en el 2016, como Pensilvania, Michigan y Wisconsin.

Jeff Weaver, uno de los principales asesores de Sanders, dice que muchos subestiman las posibilidades del senador.

“El tema de la viabilidad es explotado por candidatos más conformistas”, manifestó. “Pero creo que la gente quiere alguien que le haga frente a las elites políticas y económicas”.

Weaver señaló que Sanders se puede llevar una cuarta parte del voto republicano en su estado, Vermont, y que en las primarias del 2016 derrotó en 23 estados a Clinton. Identificó estados rurales del oeste del país como Montana y las dos Dakotas como sitios donde Sanders podría ganar en las elecciones generales y dijo que candidatos a las gobernaciones de estados del cinturón industrial como Michigan y Wisconsin le pidieron su apoyo en sus campañas electorales en el 2016.

Sanders está tratando de atenuar su mensaje y no ha hablado en Nevada de una revolución política ni ha mencionado el socialismo democrático.

Lo que sí empezó a hacer es criticar a Bloomberg, quien asoma como un posible rival fuerte de centro.

“La simple verdad es que Bloomberg, con todo su dinero, no generará el tipo de energía y entusiasmo necesarios para movilizar suficiente gente como para ganarle a Donald Trump”, dijo Sanders.

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